Cada vez que veo una película de Almodóvar, digo, no puede ser... no, ese toque decorativo de casa de abuela con imágenes
kitsch, los balcones, los cuadros, las cortinas, los sillones... Y luego quiero alegrar la vista con algo así. Anoche vimos
Los abrazos rotos y además de resultar otra vez genial, me sedujeron las locaciones y las adoré. El gen femenino está en esa mirada y no lo reprime. Una belleza.